¿Cloro o cloración salina?

Tanto si acabas de “inaugurar” la piscina de tu casa como si ya la tienes, es posible que te surja una duda muy común: ¿qué es mejor, mantenerla con cloro u optar por la cloración salina? Una cuestión a la que, de manera frecuente, tenemos que enfrentarnos en Garsom Pool, ya que son muchos los clientes que no saben bien porqué opción decantarse para conseguir que esas instalaciones acuáticas se hallen en perfecto estado.

En ese caso, lo que solemos hacer es ponerles sobre la mesa las ventajas e inconvenientes de una y otra alternativa para que, conociendo las mismas, puedan tomar la decisión que consideren más oportuna y adecuada.

¿Cloro o cloración?

¿Cloro o cloración?

En lo que respecta al empleo del cloro para lograr que el agua de la piscina esté en perfecto estado, podemos destacar que tiene a favor los siguientes argumentos:

  • Es muy fácil de utilizar y también de controlar, para que, en ningún momento, los bañistas se encuentren en peligro.

  • Se trata de una alternativa muy eficaz, es decir, consigue unos resultados perfectos en poco tiempo y con un mínimo esfuerzo.

  • Se consigue que la desinfección del agua sea prácticamente inmediata.

Por otro lado, entre sus principales convenientes están que desprende un olor que resulta desagradable, que cuando presenta algún problema puede ocasionar en las personas desde ojos rojos hasta erupciones cutáneas y que requiere un control exhaustivo y permanente.

La cloración salina se ha convertido, en los últimos años, en la alternativa más elegida por quienes tienen piscina y eso es debido al conjunto de beneficios que trae consigo:

  • No desprende ningún olor.

  • No requiere estar continuamente llevando a cabo un control exhaustivo del agua de la piscina.

  • No provoca problemas en la salud de ningún bañista.

  • Se convierte en un mecanismo que permite ahorrar notablemente en lo que es la necesidad de comprar productos para el mantenimiento diario.

De la misma manera, no podemos pasar por alto que también presenta una serie de inconvenientes que requieren ser tenidos en cuenta:

  • Su puesta en marcha es mucho más cara, ya que requiere llevarse a cabo la instalación de un dispositivo que acometa la electrólisis.

  • El agua de la piscina tratada con cloración salina, por el contrario que les sucede a las que optan por el cloro, no se puede emplear para luego proceder a regar plantas y cultivos.

Teniendo en cuenta estas circunstancias, ahora sólo queda que cada persona elija el método que considere más adecuado en base a las mismas.

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